Paisajes insumisos, de Diana Dowek

Hasta el 2 de junio se puede visitar en el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. Del Libertador 1473) la muestra de Diana Dowek en las salas 32 y 33 del primer piso. De martes a viernes, de 11 a 20 hs, sábados y domingos, de 10 a 20 hs.

Las pinturas de Dowek de la década de 1970 pueden pensarse a través del particular modo en que trabaja unos de los géneros tradicionales de la historia del arte: el paisaje. En su caso, la aparente ingenuidad del gesto pictórico encierra otras búsquedas que obligan a desplazar la mirada de la mera contemplación hacia el terreno de la reflexión. De estas imágenes, emergen los conflictos sociales y políticos que marcaron la Argentina en esos años.

Hacia principios de la década, artistas como Dowek plantearon la vigencia de la pintura como herramienta para adoptar una posición ética frente a la historia e interpelar a su tiempo. Las obras que produjo entonces son uno de los mejores ejemplos para abordar los vínculos entre las artes plásticas y el testimonio como modo de pensar la narración histórica en términos visuales, en tanto documento histórico. En esas imágenes-testimonio, Dowek también plasma su propia aproximación al realismo.

Apoyada en las propuestas formuladas por Bertolt Brecht en los años 30, Dowek trae al presente aquellos planteos que buscaban una nueva definición del realismo, donde el valor de verdad de la imagen se sobrepusiera a los aspectos formalmente descriptivos de una obra.

Desde ese lugar, en sus trabajos el paisaje se rebela e indaga sobre otros temas como la violencia y la censura. Si las primeras obras de los 70, como la serie Pinturas de la insurrección o Lo que vendrá, evidenciaban las nuevas formas de insurrección urbana que irrumpieron en manifestaciones callejeras como el Cordobazo, los modos de representar cambiaron a medida que avanzaba la década.

Las imágenes explícitas fueron reemplazadas por metáforas de la violencia que dominó el país a partir de mediados de la década. De manera velada, de ellas emergieron enunciados para los cuales no era posible encontrar palabras. Las series Los alambrados o Los retrovisores insinúan el escape de cuerpos ausentes o fuera de campo, que dan cuenta de aquello que sucedía más allá del espacio de la representación.

Desde la denuncia hasta las metáforas de la violencia, Dowek muestra la pintura como lugar de combate, de reflexión o de resistencia. 

Mariana Marchesi
Curadora